Entre cigarros y dulces, las matemáticas y ciencias

Con la caja de bolero en mano y la mochila a la espalda, Mariano Gómez Hernández, un joven adolescente, comercializa golosinas afuera de una plaza conocida en Tuxtla Gutiérrez. Mientras vende dulces y cigarros, hace la tarea de la escuela. Originario de la comunidad de Betania, Teopisca, Gómez Hernández dijo ser un recién graduado de la secundaria abierta, certificado que logró en ocho meses, junto a una boleta que no da indicios de alguna materia reprobada. Con una voz decidida y motivado, Mariano comentó querer ingresar a la Preparatoria número Cinco de la ciudad. No sabe si sea la mejor escuela, solo que en abril inician las inscripciones y que ahí estará presente. Sentado y con cuaderno en mano, Hernández comentó que "me gusta estudiar, quiero superarme, ayudar a mi familia, estar mejor, entre otras cosas más". Conocedor del trabajo modesto que su padre le ha enseñado, Gómez Hernández mencionó con orgullo ser un vendedor de dulces y chicles, gracias a ello, puede comprarse los lápices y útiles necesarios