"Hay una tradición que nos mandata lo que debemos hacer y cómo lo debemos hacer; quienes llegan a ser ungidos con un cargo deben estar acostumbrados a obedecer y a respetar, porque cuando no se tiene esta disposición, es cuando algunos generan problemas hasta el punto de renunciar a sus deberes..." la voz es de María del Carmen Chacón Ramírez, primera albacea de mujeres de la ermita del Niño Salvador-Señor del Cerrito. María va y viene sin parar. Cruza el patio principal de la ermita una y otra vez, siempre con las manos ocupadas con comida, pozol, tamales, botanas, bebidas, trastes usados y limpios, flores y veladoras. Invitados propios y ajenos; fieles, visitantes, músicos, madrinas, niños y jóvenes; para ella todos valen, y todos reciben su atención o su saludo. Las comideras y sus priostas son las más próximas a ella. Todas la consultan. Casi toda su vida está asociada a esta ermita, corazón de la cultura zoque de Tuxtla Gutiérrez. Una vez que todos han comido, es su turno. En una mano, una pequeña porcelan
Ermita zoque del Cerrito celebró la Navidad
"Hay una tradición que nos mandata lo que debemos hacer y cómo lo debemos hacer; quienes llegan a ser ungidos con un cargo deben estar acostumbrados a obedecer y a respetar, porque cuando no se tiene esta disposición, es cuando algunos generan problemas hasta el punto de renunciar a sus deberes..." la voz es de María del Carmen Chacón Ramírez, primera albacea de mujeres de la ermita del Niño Salvador-Señor del Cerrito. María va y viene sin parar. Cruza el patio principal de la ermita una y otra vez, siempre con las manos ocupadas con comida, pozol, tamales, botanas, bebidas, trastes usados y limpios, flores y veladoras. Invitados propios y ajenos; fieles, visitantes, músicos, madrinas, niños y jóvenes; para ella todos valen, y todos reciben su atención o su saludo. Las comideras y sus priostas son las más próximas a ella. Todas la consultan. Casi toda su vida está asociada a esta ermita, corazón de la cultura zoque de Tuxtla Gutiérrez. Una vez que todos han comido, es su turno. En una mano, una pequeña porcelan