La manifestación transcurrió entre consignas serias y risas por bromas para hacer menos tediosa la espera. Cientos de trabajadores del Ayuntamiento capitalino abarrotaron la Tesorería Municipal y pasillos de la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez. Exigen préstamos, servicio médico y que las cuotas sindicales sean liberadas al SUTESA. "Gobierno austero, no quites mi dinero", coreaban los apretujados presentes dentro de la pequeña oficina de Tesorería Municipal, en el primer piso de la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez. Con el rostro enrojecido y sudoroso, un tanto por el coraje y otro por el intenso calor que prevalecía en el área sin aire acondicionado, cientos de hombres y mujeres vestían playera color amarillo. "Aquí no hay huevos tibios compañeros", gritó una mujer que dirigía las consignas. "No, con esta calor todo está caliente compañera", respondió un hombre. Todos rieron. Una segunda mujer gritó desde la esquina. "Somos huevo de rancho", por el color amarillo del uniforme de SUTESA. Adentro de la mini oficina de l
Exigen préstamos a Tesorería Municipal
La manifestación transcurrió entre consignas serias y risas por bromas para hacer menos tediosa la espera. Cientos de trabajadores del Ayuntamiento capitalino abarrotaron la Tesorería Municipal y pasillos de la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez. Exigen préstamos, servicio médico y que las cuotas sindicales sean liberadas al SUTESA. "Gobierno austero, no quites mi dinero", coreaban los apretujados presentes dentro de la pequeña oficina de Tesorería Municipal, en el primer piso de la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez. Con el rostro enrojecido y sudoroso, un tanto por el coraje y otro por el intenso calor que prevalecía en el área sin aire acondicionado, cientos de hombres y mujeres vestían playera color amarillo. "Aquí no hay huevos tibios compañeros", gritó una mujer que dirigía las consignas. "No, con esta calor todo está caliente compañera", respondió un hombre. Todos rieron. Una segunda mujer gritó desde la esquina. "Somos huevo de rancho", por el color amarillo del uniforme de SUTESA. Adentro de la mini oficina de l