Finaliza atención del INAH del Palacio de Palenque

La conservación en zonas arqueológicas, como Palenque, en Chiapas, es una carrera contra los elementos: desde el sol, la humedad, la lluvia y la vegetación, hasta los murciélagos, reptiles y otras especies animales que habitan en el sitio, producen huellas de deterioro en el patrimonio, cuyos efectos son atendidos por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).  “Hemos tratado de ayudar al edificio a funcionar de nuevo”, explica la coordinadora de los trabajos de conservación del Promeza (Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas) en Palenque, Haydeé Orea Magaña, al resaltar que los cinco espacios mejor preservados del Palacio, aquellos que desde su construcción (entre los siglos VII y VIII) hasta hoy mantienen sus cubiertas y algunos de sus elementos internos, han sido estabilizados.  Ante las severas condiciones medioambientales, la conservación de las casas denominadas “A”, “B”, “C”, “D” y “E” ha requerido que en los últimos 20 años se sumaran recursos del Centro INAH Chia