Entre recuerdos enigmáticos y sonoros de la selva, además de la convivencia con los lacandones, don Lázaro Pérez Padilla comenzó a fluir su creatividad con la inspiración cosmológica de los Hach winik, palabra maya que significa "Verdaderos hombres". Por más de quince años, el artista plástico compartió la cultura y conocimientos con los guardianes de la jungla, además de haber protegido gran parte del santuario natural; esas fueron algunas razones para homenajear por medio de esculturas y pinturas, al grupo indígena del tronco maya ubicado en las montañas del oriente de Chiapas. La visión constante y creativa de don Lázaro le ha servido para realizar pinturas únicas y figuras perfeccionadas en madera de cedro, roble y huanacaxtle, en la que destacan los personajes encargados de custodiar el principal pulmón selvático del estado: los lacandones. La magia sucede con cada golpeteo del mazo y cincel, cuando va dando vida y forma al grupo étnico, afinando cada rasgo particular de sus piezas, desde los pies hast
Hach winik, el guerrero de la jungla
Entre recuerdos enigmáticos y sonoros de la selva, además de la convivencia con los lacandones, don Lázaro Pérez Padilla comenzó a fluir su creatividad con la inspiración cosmológica de los Hach winik, palabra maya que significa "Verdaderos hombres". Por más de quince años, el artista plástico compartió la cultura y conocimientos con los guardianes de la jungla, además de haber protegido gran parte del santuario natural; esas fueron algunas razones para homenajear por medio de esculturas y pinturas, al grupo indígena del tronco maya ubicado en las montañas del oriente de Chiapas. La visión constante y creativa de don Lázaro le ha servido para realizar pinturas únicas y figuras perfeccionadas en madera de cedro, roble y huanacaxtle, en la que destacan los personajes encargados de custodiar el principal pulmón selvático del estado: los lacandones. La magia sucede con cada golpeteo del mazo y cincel, cuando va dando vida y forma al grupo étnico, afinando cada rasgo particular de sus piezas, desde los pies hast