“El secreto de la vida cristiana es seguir a Jesús y escucharlo”, señala el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez Castilla, en su mensaje dominical. A través de un video compartido por la arquidiócesis, el líder religioso dio a conocer lo siguiente: “En este domingo de transfiguración somos invitados a dejar que Jesús transfigure nuestra vida, ¿y cómo es esto? Escuchándolo. “Por eso, el señor nos dijo: ‘Este es mi hijo amado, en quien tengo mis complacencias; ¡escúchenlo!’. Al oír esto, los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor (Mateo 17, 1-9)”. Señaló que por eso es necesario transformar nuestra vida, vivir en paz y descubrir lo que Dios quiere de nosotros, que escuchemos a Jesús. Consideró, además, que es necesario transfigurar nuestra fe y escuchar a Jesús, por igual transfigurar nuestra vida en familia y escuchar a Jesús. “Es escuchando a Jesús, como le vamos a dar sentido pleno y sabor a todo lo que ocurre. Para escuchar a Jesús es necesario escuchar a Jesú
Invitan a reflexionar en el domingo de transfiguración
“El secreto de la vida cristiana es seguir a Jesús y escucharlo”, señala el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez Castilla, en su mensaje dominical. A través de un video compartido por la arquidiócesis, el líder religioso dio a conocer lo siguiente: “En este domingo de transfiguración somos invitados a dejar que Jesús transfigure nuestra vida, ¿y cómo es esto? Escuchándolo. “Por eso, el señor nos dijo: ‘Este es mi hijo amado, en quien tengo mis complacencias; ¡escúchenlo!’. Al oír esto, los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor (Mateo 17, 1-9)”. Señaló que por eso es necesario transformar nuestra vida, vivir en paz y descubrir lo que Dios quiere de nosotros, que escuchemos a Jesús. Consideró, además, que es necesario transfigurar nuestra fe y escuchar a Jesús, por igual transfigurar nuestra vida en familia y escuchar a Jesús. “Es escuchando a Jesús, como le vamos a dar sentido pleno y sabor a todo lo que ocurre. Para escuchar a Jesús es necesario escuchar a Jesú