Cuando en la vida aparece algún conflicto, problema o adversidad, la voluntad humana sucumbe. Aun así, existen casos excepcionales como el de Karen Koch Ferrer Aquino, una mujer de 36 años que a pesar de haber padecido una enfermedad autoinmune, es un ejemplo de superación. Karen presenta discapacidad motriz. Es usuaria de silla de ruedas desde hace 25 años, situación que no ha sido impedimento para lograr sus objetivos personales, laborales y deportivos. Una extraña enfermedad “Yo adquiero esta discapacidad cuando tenía 10 años por el síndrome de Guillain-Barré que es una enfermedad autoinmune que ataca el sistema nervioso periférico, específicamente le mielina que es un neurotransmisor”, detalló. Derivado de ello resultó con afectación en el área motriz de su cuerpo, usando la silla de ruedas para desplazarse desde los 10 años de edad. Verse a una corta edad usando una silla de ruedas no fue nada fácil, siendo practicante de natación, fútbol, danza, siempre una niña activa, nunca sedentaria. Desgraciada
Karen, con voluntad de acero que lo puede todo
Cuando en la vida aparece algún conflicto, problema o adversidad, la voluntad humana sucumbe. Aun así, existen casos excepcionales como el de Karen Koch Ferrer Aquino, una mujer de 36 años que a pesar de haber padecido una enfermedad autoinmune, es un ejemplo de superación. Karen presenta discapacidad motriz. Es usuaria de silla de ruedas desde hace 25 años, situación que no ha sido impedimento para lograr sus objetivos personales, laborales y deportivos. Una extraña enfermedad “Yo adquiero esta discapacidad cuando tenía 10 años por el síndrome de Guillain-Barré que es una enfermedad autoinmune que ataca el sistema nervioso periférico, específicamente le mielina que es un neurotransmisor”, detalló. Derivado de ello resultó con afectación en el área motriz de su cuerpo, usando la silla de ruedas para desplazarse desde los 10 años de edad. Verse a una corta edad usando una silla de ruedas no fue nada fácil, siendo practicante de natación, fútbol, danza, siempre una niña activa, nunca sedentaria. Desgraciada