La barbería, entre el sustento y la migración

"He atravesado siete países con poca plata, lo más duro fue cruzar la selva del Darién", comparte Miguel Salinas, un joven ecuatoriano de 26 años de edad, quien desde los once aprendió el oficio de barbero. Nunca pensó que esta actividad se convertiría en su principal sustento en medio de una caravana y en una nación ajena a la suya. Salió de su país con setecientos dólares ecuatorianos, que viene siendo un aproximado de 500 pesos mexicanos, y a diferencia de lo que se podría pensar, el dólar ecuatoriano vale mucho menos que los dólares americanos. Desde hace mes y medio, Miguel se encontraba varado en la ciudad de Tapachula, fue entonces que decidió integrarse -el pasado 6 de junio- en la caravana más extensa de los últimos años. Es consciente de la situación que viven los migrantes, por ello, en cada corte cobra entre 50, 40 o hasta 20 pesos, "lo que me den es bueno, todo sea por solventar mis gastos", menciona. "En todas las partes que pasé, realicé cortes, en Panamá, en Costa Rica, en medio de la selva y