La mendicidad, penuria "habitual" en la ciudad

Son decenas, quizá cientos de personas que en las calles han encontrado su forma de subsistencia. En cualquier zona de la ciudad es común ver a quienes no les queda más que recurrir a la mendicidad, a tocar el corazón de los ciudadanos, para poder juntar unos cuantos pesos que les ayude a subsistir. Una de esas personas que a diario recurre a la ayuda de los ciudadanos es la señora María Hernández, quien a sus 75 años, ha tomado la calle como refugio. Apostada a las puertas de un negocio enclavado en la avenida Central, doña Mary pasa el día esperando que le regalen unas monedas, las cuales -dijo- usa para comprar sus medicamentos y para comer. Al igual que ella, en las calles hay otros que se ven sanos, sin embargo, se les ha vuelto costumbre recurrir a esta práctica cada vez más común en la ciudad. Hay incluso quienes se tornan violentos cuando los ciudadanos no los ayudan, precisamente, porque se han vuelto parte de la mancha urbana de la ciudad, porque durante mucho tiempo han realizado la misma actividad