La titánica labor de un guardaparque, peligrosa y solitaria

En Chiapas existe una superficie aproximada de un millón de hectáreas como reservas naturales protegidas, de ellas se calcula que unos 120 guardaparques las vigilan y monitorean, es decir, cada uno de ellos tiene bajo su resguardo más de ocho mil hectáreas, sitios por donde se han detectado trasiego de indocumentados y narcotráfico, pero principalmente caería furtiva, además de extracción de flora y fauna. A pesar del contacto con las irregularidades mencionadas, un guardaparque no tiene la facultad de portar armas de fuego, ni la capacidad de ejercer actos punitivos, además de que las demás dependencias los han abandonado en labores diarias. Estos trabajadores mayoritariamente monitorean las áreas naturales solos, sin el acompañamiento de dependencias como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), instancia que tiene capacidades punitivas sobre quienes realicen delitos ambientales o de la Gendarmería Ambiental. Teóricamente la labor de un guardaparque es capacitar a las comunidades dentro