Diversas parroquias de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas hicieron un llamado a las autoridades para que "asuman con responsabilidad su tarea en pro del bien común, de la defensa de la vida en todas sus expresiones, dado que el bienestar de la casa común, de la salud pública, de la seguridad social, del orden público y el bienestar de las familias, está en sus manos". En una carta divulgada con motivo de la celebración del 491 aniversario de la fundación de San Cristóbal, que tendrá lugar este domingo 31 de marzo, dijeron que las montañas y colinas están deforestadas; "las reservas forestales que recibimos de nuestros mayores invadidas y devastadas; estamos acabando con los pinos majestuosos, robles centenarios y madroños, a más, de otras diversas especies". Añadieron que "las lagunas naturales desaparecieron, los humedales están en peligro de extinción, fruto de la ambición humana; hasta los cerros, que, movidos por la urgencia de construcción, los estamos carcomiendo. No digamos ya de los maravillo
Llaman a las autoridades a priorizar el bien común
Diversas parroquias de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas hicieron un llamado a las autoridades para que "asuman con responsabilidad su tarea en pro del bien común, de la defensa de la vida en todas sus expresiones, dado que el bienestar de la casa común, de la salud pública, de la seguridad social, del orden público y el bienestar de las familias, está en sus manos". En una carta divulgada con motivo de la celebración del 491 aniversario de la fundación de San Cristóbal, que tendrá lugar este domingo 31 de marzo, dijeron que las montañas y colinas están deforestadas; "las reservas forestales que recibimos de nuestros mayores invadidas y devastadas; estamos acabando con los pinos majestuosos, robles centenarios y madroños, a más, de otras diversas especies". Añadieron que "las lagunas naturales desaparecieron, los humedales están en peligro de extinción, fruto de la ambición humana; hasta los cerros, que, movidos por la urgencia de construcción, los estamos carcomiendo. No digamos ya de los maravillo