Los Carrerantes expresan su fe a San Sebastián

El son marcado del clarín bélico y los tambores; el misticismo del carrizo, el fragor de la pirotecnia, la mezcla de la agilidad y la capacidad de movimiento del corcel, con la fuerza y resistencia del jinete, dieron paso a la escenificación religiosa que emula una batalla entre los Carrerantes. Esta usanza que data desde la época colonial se celebra en el municipio de Venustiano Carranza -antes llamado San Bartolomé de los Llanos- y revela parte del sincretismo de la cultura indígena con la española. Como cada año, los habitantes del pueblo, también llamados "totikes" en lengua tsotsil, solemnizaron a San Sebastián por medio de sucesos religiosos, espirituales y el ancestral Ch´ul Anil o Carrerante. Esta jornada consiste en que un grupo de hombres realiza carreras en los barrios coloniales de San Pedro y San Sebastián, ataviados con trajes de estilo morisco completamente rojo, con bordados y tejidos únicos muy emblemáticos del municipio. Haciendo referencia a la leyenda Beduina sobre la creación del caballo