Lucas, "viene viene" ebrio y fervoroso

Es joven, laborioso, tímido. Habla poco, trabaja mucho. De frente parece religioso. Siempre por antes de cada jornada. Por detrás, esconde su verdad. Siempre carga una botella de aguardiente. "Es un loco, pero con fe", dice la gente. Le llaman Lucas. El no dice su nombre. Al ver al reportero se limita a levantarse de sus rodillas luego de hacer la señal de la cruz. Toma su cubeta con agua, su franela y comienza a limpiar la camioneta estacionada sobre la Calle Central, entre 4a y 3a Sur de la capital chiapaneca. El día es soleado, las gotas de agua quedan sobre el medallón, en el parabrisas y las ventanillas de la lujosa camioneta se forman costras de suciedad. Al joven "viene viene" le falta experiencia. No se debe lavar un coche bajo el sol, porque resulta perjudicial, pero Lucas no lo sabe o no le preocupa, aunque el cliente en lugar de pagarle, puede pegarle o regañarlo. Sigue lavando, desdeñando el sol y al reportero que insiste en la entrevista. Lucas se da la vuelta y entonces, entre su ropa se observa