Más que agentes, seres humanos trascendentales

En tiempos donde la furia y las prisas son el común denominador, los actos de solidaridad y bondad sorprenden manifestándose como un oasis de esperanza en la diatriba de la vida que se conjuga minuto a minuto. Esta configuración ocasionalmente se encuentra en personajes que redireccionan caminos acelerados o extraviados; éstos seres, de vocación humanitaria y alta moral —que en algunas ocasiones portan trajes de justicieros— no buscan más que ofrecer ayuda y sumar para construir sociedades donde la esperanza domine a la parvedad y el odio. Es el caso de los agentes de la Dirección de Tránsito Municipal en Tuxtla Gutiérrez, Gonzalo González Zebadúa y Manrique González Zebadúa, dos ejemplos de buenos seres humanos, agentes de Tránsito manifiestos de superación personal. Ellos, son dos agentes de Vialidad. Patrullan buscando evitar accidentes, auxiliar a los automovilistas, atender a los peatones y coadyuvan por una mejor ciudad, una más humana que monstruosa. Se trata de agentes que ayudan a cambiar neumáticos