Mujeres indígenas piden apoyo para comercializar

Los textiles de Zinacantán son especialmente bellos. Flores y fauna en tonos azules, verdes, rosas y morados dan vida a las prendas elaboradas sobre un fondo oscuro, todas con técnicas prehispánicas. A cada una se le dedica entre 15 y 20 días de trabajo; sin embargo, no hay clientes. Juana Morelia, habitante de este pequeño pueblo de origen maya, ubicado en los Altos de Chiapas, platica que las mujeres estudian la primaria y luego son "preparadas" por sus abuelas, madres y hermanas mayores en talleres de telar en cintura, tejidos, bordados y dibujo. "Nos toca aportar la mayoría de los gastos y el dinero lo sacamos de la venta de las prendas que bordamos y cosemos; los hombres trabajan en el campo en la siembra del maíz y frijol, pero no se venden, es el que consumimos", añade. Zinacantán, cuyo nombre significa "Adoradores del Dios Murciélago" en náhuatl, se ubica en los Altos de Chiapas y tiene alrededor de 36 mil habitantes, de acuerdo con el Inegi. Fue un importante centro comercial y la capital de los tsot