Nueva Jerusalén, donde colonos viven bajo amenaza

Más de 300 familias suman a la falta de agua potable, transporte público, calles sin pavimentar e inseguridad, una nueva amenaza: la posibilidad de ser despojados y desalojados de los predios que la gran mayoría pagó hace veinte años. Al sur-poniente de la capital chiapaneca se localiza uno de los polos inmobiliarios que han llamado poderosamente la atención de los empresarios del sector; la nueva carretera que comunicará a Tuxtla Gutiérrez con el aeropuerto internacional, es la causa. Ya se construyen en la zona varios fraccionamientos "exclusivos". Muchos de los predios ofertados, aun sin servicios ni permisos de uso de suelo, pueden rebasar los mil pesos por metro cuadrado. Se ha documentado que algunos arrojan sus aguas negras a los afluentes del río Grijalva. Sin embargo, la incertidumbre y permanente miedo de los colonos de Nueva Jerusalén no se deben al desarrollo de la zona. En 1994, Raúl de Coss Velasco, compró noventa hectáreas de terreno pensando en el futuro de sus hijos. Puso a nombre del mayor