Después de casi seis años de estar al frente de la Parroquia de Santa Catarina y Señor de Esquipulas, el sacerdote Cipriano Hernández González se despide de Villaflores. El padre "Chipi", quien el próximo 29 de agosto cumpliría seis años como el sacerdote de la Parroquia de Santa Catarina y Señor de Esquipulas, asumirá la rectoría del Seminario de Santa María de Guadalupe, a petición del Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla. Tras agradecer a la comunidad católica y a los villaflorenses por haberlo recibido con mucha alegría, sostuvo que el próximo 24 de junio se celebrará una misa parroquial de despedida. Será el 25 de junio que el presbítero Antonio Mendoza Gómez llegará a Villaflores para suceder al sacerdote Hernández González y el día 27, a las 5 de la tarde, tomará posesión como nuevo párroco. "En mi corazón hay mucha alegría por haber trabajado, por haber estado aquí y el haber ustedes llenado mi vida de muchas experiencias, pero también hay un poco de tristeza porque uno se encariña,
Padre Cipriano dice adiós a Villaflores
Después de casi seis años de estar al frente de la Parroquia de Santa Catarina y Señor de Esquipulas, el sacerdote Cipriano Hernández González se despide de Villaflores. El padre "Chipi", quien el próximo 29 de agosto cumpliría seis años como el sacerdote de la Parroquia de Santa Catarina y Señor de Esquipulas, asumirá la rectoría del Seminario de Santa María de Guadalupe, a petición del Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla. Tras agradecer a la comunidad católica y a los villaflorenses por haberlo recibido con mucha alegría, sostuvo que el próximo 24 de junio se celebrará una misa parroquial de despedida. Será el 25 de junio que el presbítero Antonio Mendoza Gómez llegará a Villaflores para suceder al sacerdote Hernández González y el día 27, a las 5 de la tarde, tomará posesión como nuevo párroco. "En mi corazón hay mucha alegría por haber trabajado, por haber estado aquí y el haber ustedes llenado mi vida de muchas experiencias, pero también hay un poco de tristeza porque uno se encariña,