Padres de menores que requieren atención especializada que otorga el Hospital Pediátrico de tercer nivel que se ubica en Tuxtla Gutiérrez acusan que no hay respuesta a sus solicitudes. Exponen que enfrentan además del grave padecimiento de sus hijos el rechazo del área de Admisión Continua, lo que agrava la salud de los infantes. La negación al servicio se ha convertido en una constante en los últimos meses para los niños que van de la costa de Chiapas, son rechazados por el hospital de especialidades pediátricas de la capital del estado, se trata en su mayoría de familias de escasos recursos que lamentan esta cerrazón que persiste y que pone en mayor riesgo la vida de los infantes. Uno de estos casos es el de la menor Sandy Aracelí, quien ingresó al Hospital General de Tapachula el pasado 9 de febrero. A partir de ese día sus papás han solicitado que canalicen a su hija al centro de Especialidades Pediátricas de la capital del estado, pero la respuesta ha sido negativa. El padre de la niña, don Elmer Hernánd
Padres piden ingreso a Hospital Pediátrico
Padres de menores que requieren atención especializada que otorga el Hospital Pediátrico de tercer nivel que se ubica en Tuxtla Gutiérrez acusan que no hay respuesta a sus solicitudes. Exponen que enfrentan además del grave padecimiento de sus hijos el rechazo del área de Admisión Continua, lo que agrava la salud de los infantes. La negación al servicio se ha convertido en una constante en los últimos meses para los niños que van de la costa de Chiapas, son rechazados por el hospital de especialidades pediátricas de la capital del estado, se trata en su mayoría de familias de escasos recursos que lamentan esta cerrazón que persiste y que pone en mayor riesgo la vida de los infantes. Uno de estos casos es el de la menor Sandy Aracelí, quien ingresó al Hospital General de Tapachula el pasado 9 de febrero. A partir de ese día sus papás han solicitado que canalicen a su hija al centro de Especialidades Pediátricas de la capital del estado, pero la respuesta ha sido negativa. El padre de la niña, don Elmer Hernánd