Para el mexicano, ser guadalupano es esencial

Mujeres y hombres, niñez, abuelitos y abuelitas de todos los sectores de la sociedad se dieron cita para la celebración de la Virgen de Guadalupe, la “morenita del Tepeyac”. Bien pudiera modificarse la composición musical en veneración a la Virgen de Guadalupe, en la parte donde dice: “(…) este cerro elijo”, por la de este “país elijo”, pues las y los mexicanos dejan en manifiesto su gran fe cada 12 de diciembre. Esta vez, miles de feligreses se hicieron presentes en la parroquia de Guadalupe, en Tuxtla Gutiérrez, de todos los lugares imaginables de Chiapas, a los que se suman algunos que vienen desde México, e incluso estados vecinos como Oaxaca, Veracruz y Tabasco. Una explosión multicolor, de sonidos, risas, porras, cánticos y aplausos se hacía presente a cada instante cuando las y los peregrinos así como grupos de antorchistas ingresaban a la parroquia construida en honor de la también llamada “Emperatriz de América”. La multitud parece incontable mientras está a punto de concluir su recorrido e ingres