Don Antonio espera. La máscara descansa entre sus manos como un rostro antiguo que pronto despertará. Afuera, el murmullo del pueblo anuncia la fiesta; adentro, el silencio se llena de recuerdos, promesas y fe. No es solo un hombre: es herencia, es voz de abuelos, es el eco de la flauta y el tambor que ya comienzan a sonar. El parachico se deja retratar, espera la danza con amor; sabe que pronto, su paso marcará el ritmo del pueblo y su danza volverá a contar la historia que nunca se detiene en Chiapa de Corzo.
Parachico: antes del primer son
Don Antonio espera. La máscara descansa entre sus manos como un rostro antiguo que pronto despertará. Afuera, el murmullo del pueblo anuncia la fiesta; adentro, el silencio se llena de recuerdos, promesas y fe. No es solo un hombre: es herencia, es voz de abuelos, es el eco de la flauta y el tambor que ya comienzan a sonar. El parachico se deja retratar, espera la danza con amor; sabe que pronto, su paso marcará el ritmo del pueblo y su danza volverá a contar la historia que nunca se detiene en Chiapa de Corzo.