Petateados, los muertos del Tuxtla antiguo

Mucha de la historia de los pueblos puede encontrarse en sus panteones y las procesiones del entierro. En el caso de Tuxtla Gutiérrez, el Panteón Municipal es ejemplo de cómo el paso del tiempo ha creado una cultura fundamentada en el sincretismo. Al respecto, el cronista municipal Alejandro Sánchez contó el origen de este espacio y las prácticas que se realizaban antes. Aldea zoque Dijo que, en sus orígines, lo que hoy es Tuxtla Gutiérrez fue una aldea zoque y cuando fallecía un individuo era enterrado donde el deudo escogía, con sus pertenencias personales; o sepultado en cuevas, dejándole objetos como silbatos y utensilios de madera. Se han encontrado ollas de barro conteniendo esqueletos de niños. Con el andar del tiempo, los españoles impusieron su religión y los naturales terminaron por aceptarla. Para entonces, enterraban a sus muertos en las afueras de la iglesia de San Marcos, después en los alrededores de la ermita de San Roque, en muchos de los casos, envueltos en petates. De ahí el término: “se pe