Fabio Martínez Castilla, arzobispo de la capital chiapaneca, se refirió a los sucesos de violencia que se han presentado en algunos países, incluyendo México, y en donde lamentó, personas inocentes como niños han perdido la vida. "Podemos afirmar que la medicina que necesitamos en nuestro mundo para sanar las situaciones de sufrimiento que vivimos, es volver nuestros corazones a Cristo y aceptarlo como rey de nuestras vidas para superar nuestros ídolos de poder, tener y placer, ya que solo por el camino del bien las cosas pueden ser diferentes. Que el Señor Jesús sea el rey de nuestros corazones y familias y nos ayude a extender a nuestro alrededor su reinado de justicia, de amor y de paz", señaló. Monseñor añadió que es conveniente recordar que la historia final de Cristo es la plenitud de nuestra historia de salvación. Invitación Agregó que es necesario aprovechar el tiempo para vivir intensamente los pocos o muchos años que nos quedan en este mundo pasajero, y para vivir bien recordó, solo hay un camino: e
Piden por la paz en el mundo
Fabio Martínez Castilla, arzobispo de la capital chiapaneca, se refirió a los sucesos de violencia que se han presentado en algunos países, incluyendo México, y en donde lamentó, personas inocentes como niños han perdido la vida. "Podemos afirmar que la medicina que necesitamos en nuestro mundo para sanar las situaciones de sufrimiento que vivimos, es volver nuestros corazones a Cristo y aceptarlo como rey de nuestras vidas para superar nuestros ídolos de poder, tener y placer, ya que solo por el camino del bien las cosas pueden ser diferentes. Que el Señor Jesús sea el rey de nuestros corazones y familias y nos ayude a extender a nuestro alrededor su reinado de justicia, de amor y de paz", señaló. Monseñor añadió que es conveniente recordar que la historia final de Cristo es la plenitud de nuestra historia de salvación. Invitación Agregó que es necesario aprovechar el tiempo para vivir intensamente los pocos o muchos años que nos quedan en este mundo pasajero, y para vivir bien recordó, solo hay un camino: e