Pío y Naty requieren una mano amiga

La voz de doña Naty es apenas perceptible: Denota tristeza y debilidad por no haber comido y dormido poco. Es que comparte el dolor de su cónyuge, quien yace en la cama 117 y Piso 2 del Hospital Gilberto Gómez Maza, desde el pasado viernes, cuando en la madrugada fue atropellado por un taxi "fantasma". El hombre de 78 años debe ser operado, pero necesita unidades de sangre y los clavos que le pondrán por varias fracturas en pierna y brazos. Urgen donadores para ambas necesidades. La mano de Natividad está extendida, esperando que la de los altruistas se extiendan para dar. Todos podemos ayudar. Ella se llama Natividad Pérez, tiene 80 años de edad. El hombre de su vida, quien le da sentido a su existencia y por quien daría la vida misma, es Pío Quinto Espinosa Pérez, de 78 años de edad. Juntos han pasado momentos felices, como el nacimiento de sus hijos, pero también amargos como la enfermedad de su hija que sufre de ataques epilépticos, como la muerte repentina (en un accidente) de su hijo que era albañil y