Esta fiesta de gran tradición para tuxtlecas y tuxtlecos se celebra cada año con gran entusiasmo, por lo que niños, jóvenes y adultos participaron en las diferentes actividades en honor a San Marcos. Desde temprana hora mujeres y hombres, provenientes de los diferentes barrios de la ciudad, se dieron cita en los bajos del Ayuntamiento capitalino, para llevar a cabo la tradicional ensarta de la flor de mayo. En su mayoría eran mujeres de edad quienes fueron ensartando la tradicional flor de mayo hasta lograr una ofrenda digna para el patrón de los tuxtlecos (San Marcos), y por supuesto se dieron la oportunidad de bailar al ritmo de la marimba. Las asistentes a este emotivo encuentro religioso, exhortan a la ciudadanía a preservar la tradición zoque y participar en la medida de sus posibilidades en esta fiesta de San Marcos. "Que no se pierdan estas tradiciones y que continúe, que se vengan a bailar aquí en esté día de San Marcos, que viva San Marcos, viva las ensartas", decían con alegría. Jorge Luis García Ló
Preservar tradición tuxtleca
Esta fiesta de gran tradición para tuxtlecas y tuxtlecos se celebra cada año con gran entusiasmo, por lo que niños, jóvenes y adultos participaron en las diferentes actividades en honor a San Marcos. Desde temprana hora mujeres y hombres, provenientes de los diferentes barrios de la ciudad, se dieron cita en los bajos del Ayuntamiento capitalino, para llevar a cabo la tradicional ensarta de la flor de mayo. En su mayoría eran mujeres de edad quienes fueron ensartando la tradicional flor de mayo hasta lograr una ofrenda digna para el patrón de los tuxtlecos (San Marcos), y por supuesto se dieron la oportunidad de bailar al ritmo de la marimba. Las asistentes a este emotivo encuentro religioso, exhortan a la ciudadanía a preservar la tradición zoque y participar en la medida de sus posibilidades en esta fiesta de San Marcos. "Que no se pierdan estas tradiciones y que continúe, que se vengan a bailar aquí en esté día de San Marcos, que viva San Marcos, viva las ensartas", decían con alegría. Jorge Luis García Ló