Tras 14 años de haber partido de Chiapas, el exgobernador Juan Sabines Guerrero regresó a nuestro estado; y ante la ola de especulaciones entre diversos sectores, aclaró que su visita se debió a asuntos familiares y no a aspiraciones políticas. En una publicación en su cuenta de Facebook, inició diciendo que su regreso fue por una razón profundamente familiar: conocer a su primer nieto, nacido en esta ciudad capital hace unos días. Expuso que se anunció de su presencia al actual gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, quien en respuesta lo recibió junto a su esposa, Isabel Aguilera, en la sede del Poder Ejecutivo. Sabines Guerrero describió a Ramírez Aguilar diciendo: “Chiapas tiene un gran gobernador que le ha devuelto al estado la paz, la gobernabilidad, la reconciliación y el desarrollo. Es un gobernante humanista, neoestoico, creyente en Dios y en las personas; exigente consigo mismo y con su equipo, concentrado en gobernar y de una alta generosidad política que sabe que la reconciliación fortalece, no debil
Reconoce Sabines la paz que vive Chiapas
Tras 14 años de haber partido de Chiapas, el exgobernador Juan Sabines Guerrero regresó a nuestro estado; y ante la ola de especulaciones entre diversos sectores, aclaró que su visita se debió a asuntos familiares y no a aspiraciones políticas. En una publicación en su cuenta de Facebook, inició diciendo que su regreso fue por una razón profundamente familiar: conocer a su primer nieto, nacido en esta ciudad capital hace unos días. Expuso que se anunció de su presencia al actual gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, quien en respuesta lo recibió junto a su esposa, Isabel Aguilera, en la sede del Poder Ejecutivo. Sabines Guerrero describió a Ramírez Aguilar diciendo: “Chiapas tiene un gran gobernador que le ha devuelto al estado la paz, la gobernabilidad, la reconciliación y el desarrollo. Es un gobernante humanista, neoestoico, creyente en Dios y en las personas; exigente consigo mismo y con su equipo, concentrado en gobernar y de una alta generosidad política que sabe que la reconciliación fortalece, no debil