Con ochenta años de edad y cuarenta años como jueza del Registro Civil número Uno, Judith Vera de Torres se ha convertido en la mujer de mayor edad que sigue demostrando capacidad y es ejemplo a seguir por la juventud. Durante sus cuarenta años como jueza del Registro Civil ha casado a miles de hombres y mujeres que ahora ya son abuelos. Por su su gran dedicación y capacidad es una trabajadora indispensable en el Registro Civil. Su dinámica de trabajo la ha hecho una mujer que inspira confianza. Fue en 1975 cuando fue designada jueza del Registro Civil número Uno en Tonalá, cuando era gobernador Manuel Velasco Suárez, por lo que han transcurrido cuarenta años de servicio ininterrumpido. La funcionaria continúa trabajando con entusiasmo ya que en recientes días festejó 80 años de vida, por lo que con su amplía experiencia en el ámbito del organismo es una gran contribución todos los días. La funcionaria, que siempre será recordada por la sociedad tonalteca pero sobre todo por las personas que escucharon su voz
Reconocen labor a jueza de 80 años
Con ochenta años de edad y cuarenta años como jueza del Registro Civil número Uno, Judith Vera de Torres se ha convertido en la mujer de mayor edad que sigue demostrando capacidad y es ejemplo a seguir por la juventud. Durante sus cuarenta años como jueza del Registro Civil ha casado a miles de hombres y mujeres que ahora ya son abuelos. Por su su gran dedicación y capacidad es una trabajadora indispensable en el Registro Civil. Su dinámica de trabajo la ha hecho una mujer que inspira confianza. Fue en 1975 cuando fue designada jueza del Registro Civil número Uno en Tonalá, cuando era gobernador Manuel Velasco Suárez, por lo que han transcurrido cuarenta años de servicio ininterrumpido. La funcionaria continúa trabajando con entusiasmo ya que en recientes días festejó 80 años de vida, por lo que con su amplía experiencia en el ámbito del organismo es una gran contribución todos los días. La funcionaria, que siempre será recordada por la sociedad tonalteca pero sobre todo por las personas que escucharon su voz