Sócrates Rodríguez Ochoa, poeta de Cintalapa, reconoció que hay dos tipos de periodistas; el que sirve a una persona y el que le sirve a la sociedad. Servir en ambos es una gran responsabilidad que muchas veces no es fácil, porque se arriesga demasiado. El periodismo debe de ser una constancia y sobre todo un reflejo positivo para el que escribe, ya que tiene la necesidad y el compromiso de mantener informada a la sociedad sin tergiversar. Destacó que hay periodistas amarillistas y sensacionalistas que pierden la credibilidad de la sociedad. Con toda razón se les reprueba, toda vez que se venden por una migaja. Pero los periodistas que escriben notas reales de las comunidades, con bases y pruebas, y son censurados por decir la verdad, a esos hay que apoyar para que sigan fomentando la verdadera libertad de expresión. Censura "Como poeta y ciudadano, estoy en contra de la censura a periodistas que hablan con la verdad, por eso en esta ocasión quiero pedirles a nuestras autoridades, que se respete la verdadera
Reconocen labor periodística
Sócrates Rodríguez Ochoa, poeta de Cintalapa, reconoció que hay dos tipos de periodistas; el que sirve a una persona y el que le sirve a la sociedad. Servir en ambos es una gran responsabilidad que muchas veces no es fácil, porque se arriesga demasiado. El periodismo debe de ser una constancia y sobre todo un reflejo positivo para el que escribe, ya que tiene la necesidad y el compromiso de mantener informada a la sociedad sin tergiversar. Destacó que hay periodistas amarillistas y sensacionalistas que pierden la credibilidad de la sociedad. Con toda razón se les reprueba, toda vez que se venden por una migaja. Pero los periodistas que escriben notas reales de las comunidades, con bases y pruebas, y son censurados por decir la verdad, a esos hay que apoyar para que sigan fomentando la verdadera libertad de expresión. Censura "Como poeta y ciudadano, estoy en contra de la censura a periodistas que hablan con la verdad, por eso en esta ocasión quiero pedirles a nuestras autoridades, que se respete la verdadera