Rutilio Escandón, el padrino de Gretel

A sus escasos 11 años, uno de sus mayores anhelos era saludar al gobernador y agradecerle personalmente su apoyo. Por eso, el pasado jueves se levantó desde muy temprano, se escurrió entre la gente y apartó un asiento de primera fila del evento. Esto sucedió allá en el municipio de Huixtla, en la zona costa de Chiapas. Gretel Paulette estaba muy emocionada y nerviosa, porque sabía que esa fila de asientos era para funcionarios y personas importantes, sin embargo, a pesar de las miradas fulminantes no se inmutó, solo volteaba el rabillo del ojo con discreción. Cuando llegó el gobernador no sabía qué hacer, porque todos se pusieron de pie y aplaudían sin cesar. No sabía cuál era el siguiente paso de su plan, por lo que se armó de valor y se acercó al señor del micrófono. —Quiero decir unas palabras —le dijo. —Dile a aquel señor que está allá —repuso el del micrófono. Estuvo a punto de claudicar en medio de aquel bullicio, pero pudo más su corazón de niña, de tal manera que le dieron un espacio dentro del progra