Salario mínimo, molestia al máximo

La noticia del aumento al salario mínimo alegró a pocos, molestó a muchos. Es que consideran que no va a la par de la inflación. Trabajadores y amas de casa opinan que los 88.36 pesos —a partir de la semana próxima— no cubren las necesidades básicas de una familia. Economistas dicen que no es saludable elevar drásticamente el salario, porque en vez de ser benéfico sería nocivo. Un caso de miles La mujer busca en su cartera. Acabó el dinero y no alcanzó a comprar más que la mitad de lo que necesitaba. Llegó a conocida tienda de abarrotes. Lleva un kilo de azúcar (18 pesos), uno de frijol (24 pesos), un litro de aceite (24.50), un kilo de jabón multiusos (20 pesos), dos bolsas de pasta para sopa (ocho pesos), un kilo de sal (9 pesos) y un paquete de papel higiénico (20 pesos). Gastó 123.50 pesos. Dejó en la caja un frasco de café chico (23 pesos), una galletas (8 pesos). No le alcanzó. Su esposo, un estibador de la Central de Abastos, le dejó 200 pesos. Gana un salario mínimo y a veces propinas. La mujer se