La desaparición del Programa Amanecer dejó en el desamparo a miles de abuelitos en Chiapas, pues al no cumplir con las reglas de operación no pudieron acceder al Programa Bienestar para Adultos Mayores que impulsó el Gobierno federal y ahora piden limosna de casa en casa o en las afueras de centros comerciales o dependencias gubernamentales. Algunas de las personas de la tercera edad son pensionados, quedaron en el padrón federal o bien son apoyados por sus hijos o familiares para no verse en el desamparo y sobrellevar su situación económica; no obstante también existe otra parte de este sector que no tiene ningún apoyo financiero y padece las consecuencias. Los adultos se ven orillados a caminar por horas en las calles no sólo de la capital sino también de los municipios chiapanecos, donde piden una moneda, así también se encuentran afuera de tiendas de conveniencia o en empresas, como la Comisión Federal de Electricidad que se ubica en el corazón de Tuxtla Gutiérrez, donde un sexagenario agradece la donació
Sin Bienestar, miles de abuelitos en Chiapas
La desaparición del Programa Amanecer dejó en el desamparo a miles de abuelitos en Chiapas, pues al no cumplir con las reglas de operación no pudieron acceder al Programa Bienestar para Adultos Mayores que impulsó el Gobierno federal y ahora piden limosna de casa en casa o en las afueras de centros comerciales o dependencias gubernamentales. Algunas de las personas de la tercera edad son pensionados, quedaron en el padrón federal o bien son apoyados por sus hijos o familiares para no verse en el desamparo y sobrellevar su situación económica; no obstante también existe otra parte de este sector que no tiene ningún apoyo financiero y padece las consecuencias. Los adultos se ven orillados a caminar por horas en las calles no sólo de la capital sino también de los municipios chiapanecos, donde piden una moneda, así también se encuentran afuera de tiendas de conveniencia o en empresas, como la Comisión Federal de Electricidad que se ubica en el corazón de Tuxtla Gutiérrez, donde un sexagenario agradece la donació