Tenemos derecho a vivir sin violencia: desplazados

Desde la montaña se escuchan las detonaciones, es un acto de intimidación, pero sobre todo un recordatorio que el conflicto entre comunidades ubicadas en los límites de Aldama-Chenalhó está lejos de resolverse. "Se vive con miedo y no hay tranquilidad; son poco más de 10 comunidades de Aldama que han sufrido ataques con armas. "La violencia no cesa, sin embargo muchos de los que estamos en esta situación tenemos que ser fuertes por nuestros hijos", cuenta María, indígena desplazada del paraje Cotzilnam, municipio de Aldama. Por las disputas territoriales ella, junto con varias familias de otros parajes, tuvieron que huir de las balas y agresiones, y refugiarse en las montañas de la zona Altos de Chiapas. "Algunos comuneros de Santa Martha sembraron terror, nos desalojaron de nuestras tierras, quitándonos todo lo que teníamos y perdimos nuestros hogares", recuerda la indígena. Por muchos años se ha estipulado que este problema a parte de ser agrario, también tiene fines políticos, ideológicos y religiosos; lo