Tras el sismo; en busca de rumbo

Los pobladores de Paredón enfrentan día a día muchas incertidumbres: La alimentaria, la productiva, la patrimonial, y la inseguridad. La propia llegada al pueblo cuando empieza a caer la tarde, es un factor de riesgo. Los caminos hoy en día son lugares donde el peligro está al acecho. Nadie está dispuesto a esperar transporte una vez que las sombras se hacen presentes. La miniván en que nos trasladamos de la cabecera municipal al poblado, es la última; vamos 22 adultos y tres niños, uno de ellos lactante. La población reconoce de inmediato a la prensa. Abren sus puertas y sus corazones: "Ya sabemos de desgracias, ya ´Bárbara´ (el huracán) nos quitó el techo completo de mi casa; a otros les encaramó sus lanchas hasta en los árboles..." dice uno de los lugareños. Con la voz quebrada narra el terror de la trágica noche, del mes pasado: mientras techos y paredes caían, la tierra se abría y corrientes de agua brotaban por calles, patios y banquetas. Cuatro días después del terremoto, Miguel Ángel Velasco Calderón