tseltales sufren carencias en salud

En la biósfera de Montes Azules llovió en la madrugada, y al amanecer, los niños y mujeres tseltales caminan de un lado a otro, con sus pies desnudos entre las charcas y el lodo. Aquí no llegan médicos, enfermeros y tampoco medicinas, por lo que a los enfermos hay que sacarlos a cuesta en una jornada de 12 horas hacia el poblado más cercano, para luego recorrer en auto, seis horas más hacia la cabecera municipal de Ocosingo. Solo fue hasta hace tres meses que los tseltales acortaron el tiempo de camino hacia San Quintín, ya que a principios del 2014, debían caminar dos días y dormir en la selva, para encontrar ayuda médica para los enfermos, algunos de ellos que fallecieron como el hijo de Quirino Gómez Hernández, y la tía de Antonio Álvarez Cruz, que al llegar al hospital más próximo era demasiado tarde. "A nuestros enfermos se nos han muerto en el camino; eso es lo más triste", rememora Álvarez Cruz, uno de los dirigentes de este lugar, que a más de dos décadas de la fundación del lugar, casi nada ha cambia