Las hábiles manos "santas" de don Pablo Sánchez Arellano le han permitido restaurar y renovar imágenes religiosas tales como el niño Dios, la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo, ángeles y crucifijos. El escultor aprendió, gracias al ingenio de su tío Carlos Méndez, diversas técnicas a base de yeso, recina, fibra de vidrio y cerámica, para unir cada fragmento de las figuras dañadas. Una vez restauradas, don Pablo se concentra en darles color con pinceles y pinturas especiales, detallando las coyunturas del cuerpo y los ojos. El trabajo de calidad de don Carlos y don Pablo se puede apreciar en la primera sección del mercado andador San Roque.
Un obsequio divino, el arte de restaurar
Las hábiles manos "santas" de don Pablo Sánchez Arellano le han permitido restaurar y renovar imágenes religiosas tales como el niño Dios, la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo, ángeles y crucifijos. El escultor aprendió, gracias al ingenio de su tío Carlos Méndez, diversas técnicas a base de yeso, recina, fibra de vidrio y cerámica, para unir cada fragmento de las figuras dañadas. Una vez restauradas, don Pablo se concentra en darles color con pinceles y pinturas especiales, detallando las coyunturas del cuerpo y los ojos. El trabajo de calidad de don Carlos y don Pablo se puede apreciar en la primera sección del mercado andador San Roque.