Lentamente la normalidad regresó al centro de Tuxtla Gutiérrez. Las vías liberadas y los comercios reabiertos (aunque nunca cerraron literalmente), fueron motivo de alegría. Los maestros levantaron el plantón, sus tiendas y su basura. Aun así el Ayuntamiento reunió 60 toneladas y gastó más de 60 mil litros de agua para lavar el Parque Central y la zona aledaña. Las jóvenes profesoras cargaban con sus maletas, cobijas y su inseparable oso de peluche. Caminaban sobre la 1a Norte y 2a Poniente pensativas, cabizbajas, tal vez pensando si la sociedad tiene razón al decir que las bases no ganan, sino los dirigentes, en cada manifestación magisterial. Los profesores se llevaron todo, menos las tarimas de madera que sumaban más de 30 toneladas. Les sirvieron para dormir en ellas y no estar a ras de suelo, por las lluvias. Escritas en cada tarima quedaron los nombres de las delegaciones. Y en los comercios, por poco se escribía la palabra "quiebra". "Qué bueno que se fueron, a tiempo, porque ya estábamos resintiendo l
Vuelve la normalidad a calles y comercios
Lentamente la normalidad regresó al centro de Tuxtla Gutiérrez. Las vías liberadas y los comercios reabiertos (aunque nunca cerraron literalmente), fueron motivo de alegría. Los maestros levantaron el plantón, sus tiendas y su basura. Aun así el Ayuntamiento reunió 60 toneladas y gastó más de 60 mil litros de agua para lavar el Parque Central y la zona aledaña. Las jóvenes profesoras cargaban con sus maletas, cobijas y su inseparable oso de peluche. Caminaban sobre la 1a Norte y 2a Poniente pensativas, cabizbajas, tal vez pensando si la sociedad tiene razón al decir que las bases no ganan, sino los dirigentes, en cada manifestación magisterial. Los profesores se llevaron todo, menos las tarimas de madera que sumaban más de 30 toneladas. Les sirvieron para dormir en ellas y no estar a ras de suelo, por las lluvias. Escritas en cada tarima quedaron los nombres de las delegaciones. Y en los comercios, por poco se escribía la palabra "quiebra". "Qué bueno que se fueron, a tiempo, porque ya estábamos resintiendo l