Después de que se registraron enfrentamientos en el municipio de Pichucalco, en donde transportistas se disputan el pasaje, Mario Bustamante Grajales, secretario general del Sindicato de Trabajadores del Transporte del Estado de Chiapas "Alianza", comentó que al menos seis zonas de la entidad presentan conflictos en el sector ante la omisión de las autoridades. Entrevistado sobre el tema, opinó que las discrepancias y altercados han puesto como "focos rojos" a San Cristóbal de Las Casas, Comitán, Reforma, Ocosingo y hasta Oxchuc; estos conflictos, remarcó, rebasan la fuerza física de la autoridad encargada de regular al gremio. "Siempre he comentado de esas organizaciones sociales" y muchos comercializaron con dicha representación "pero nosotros respetamos a las que trabajan dentro de un orden y en su gestión obtienen un derecho"; no obstante, explicó que otros grupos hicieron negocios "debajo de la mesa junto con funcionarios y dejaron ahí la víbora chillando". Las secuelas que ahora se viven en el estado
Zonas en "foco rojo" por conflicto transportista
Después de que se registraron enfrentamientos en el municipio de Pichucalco, en donde transportistas se disputan el pasaje, Mario Bustamante Grajales, secretario general del Sindicato de Trabajadores del Transporte del Estado de Chiapas "Alianza", comentó que al menos seis zonas de la entidad presentan conflictos en el sector ante la omisión de las autoridades. Entrevistado sobre el tema, opinó que las discrepancias y altercados han puesto como "focos rojos" a San Cristóbal de Las Casas, Comitán, Reforma, Ocosingo y hasta Oxchuc; estos conflictos, remarcó, rebasan la fuerza física de la autoridad encargada de regular al gremio. "Siempre he comentado de esas organizaciones sociales" y muchos comercializaron con dicha representación "pero nosotros respetamos a las que trabajan dentro de un orden y en su gestión obtienen un derecho"; no obstante, explicó que otros grupos hicieron negocios "debajo de la mesa junto con funcionarios y dejaron ahí la víbora chillando". Las secuelas que ahora se viven en el estado