Zoques festejan a la Virgen de Candelaria

El estruendo de los cohetes, la alegría del tambor y el sonsonete del pito anuncian la fiesta en honor a la Virgen de la Candelaria. Como es tradición en la meseta de Copoya, los grupos zoques se organizan para conmemorar con el tradicional baile del Napapok etzé. Los danzantes comenzaron a congregarse a las 8:30 de la mañana en la casa de Raúl Hernandez, el danzante principal, quien por más de 20 años ha protagonizado con orgullo el baile del carnaval y que hoy se practica en honor a una de las tres vírgenes de Copoya. Doña Flor Pérez (su madre) dice riendo: "Me sacó a mí, a él también le encanta la danza", y contó que "a mí la virgen me ha bendecido; recuerdo que mi papá nos daba dos tacitas de maíz para que las fuéramos a vender y tener dinero para que rentáramos la ropa para salir a bailar". "Ahora yo la ofrezco con todo el corazón a todos los que bailan, no la cobro aunque me la traigan sucia, porque es una muestra de agradecimiento por tantas bendiciones", expresa doña Florecita, quien aclara que desde