Tal como anticipó Arjen días antes del mano a mano en contra de Vértigo Internacional, la lucha especial de la función denomina Guerra de Dinastías tuvo de todo: patadas voladoras, pechazos, vuelos espectaculares, sillazos, azotes sobre mesas y tablas de madera; desde luego sangre y la confirmación del duelo cabellera contra cabellera para finales de mes. La rivalidad entre los chiapanecos había llegado a su punto máximo semanas atrás, cuando también midieron fuerzas pero encadenados. En la lucha de este sábado solo se confirmó lo que muchas personas suponían: el duelo especial por la melena. Las acciones iniciaron calientes, sin tantear el terreno. Fue Vértigo quien tomó la iniciativa yéndose contra Arjen para azotarlo sobre el redondel metálico del Centro Deportivo Roma. La repentina embestida hizo que la afición también comenzara a disputarse las porras sobre a quién apoyar. En todos los sectores del inmueble se respiró un ambiente de lucha libre total, lo que agradecieron los presentes, pues buscaban máx
Arjen ganó el mano a mano
Tal como anticipó Arjen días antes del mano a mano en contra de Vértigo Internacional, la lucha especial de la función denomina Guerra de Dinastías tuvo de todo: patadas voladoras, pechazos, vuelos espectaculares, sillazos, azotes sobre mesas y tablas de madera; desde luego sangre y la confirmación del duelo cabellera contra cabellera para finales de mes. La rivalidad entre los chiapanecos había llegado a su punto máximo semanas atrás, cuando también midieron fuerzas pero encadenados. En la lucha de este sábado solo se confirmó lo que muchas personas suponían: el duelo especial por la melena. Las acciones iniciaron calientes, sin tantear el terreno. Fue Vértigo quien tomó la iniciativa yéndose contra Arjen para azotarlo sobre el redondel metálico del Centro Deportivo Roma. La repentina embestida hizo que la afición también comenzara a disputarse las porras sobre a quién apoyar. En todos los sectores del inmueble se respiró un ambiente de lucha libre total, lo que agradecieron los presentes, pues buscaban máx