Esta vez el menos malo fue el Atlas, que ganó el duelo entre los peores equipos de la Liga MX, por 1-0 a Pachuca, con gol marcado de pénalti por Ignacio Malcorra. Con este resultado, los Rojinegros al fin ganaron en el torneo y salieron del fondo de la tabla al acumular cinco puntos, dejando en el último sitio a los Tuzos y en el penúltimo al León, con cuatro; estos dos equipos, propiedad de Grupo Pachuca. Este resultado pone sobre piernas mucho más vacilantes al técnico de los hidalguenses, Paulo Pezzolano, y le da aire a Diego Cocca, entrenador de los tapatíos. El juego tuvo cinco minutos de intensidad, de un Atlas que mostró que quería trascender en el juego y un Pachuca que intentó mostrarse poderoso como local. El juego cayó en interrupciones, imprecisiones y pocas llegadas a gol. A los 30, vino un tiro libre a favor de los Rojinegros; Ignacio Malcorra cobró pero el balón dio en la barrera. El VAR llamó al silbante Marco Antonio Ortiz para que revisara, y dio pénalti por una mano de Óscar Murillo. El
Atlas consigue su primera victoria
Esta vez el menos malo fue el Atlas, que ganó el duelo entre los peores equipos de la Liga MX, por 1-0 a Pachuca, con gol marcado de pénalti por Ignacio Malcorra. Con este resultado, los Rojinegros al fin ganaron en el torneo y salieron del fondo de la tabla al acumular cinco puntos, dejando en el último sitio a los Tuzos y en el penúltimo al León, con cuatro; estos dos equipos, propiedad de Grupo Pachuca. Este resultado pone sobre piernas mucho más vacilantes al técnico de los hidalguenses, Paulo Pezzolano, y le da aire a Diego Cocca, entrenador de los tapatíos. El juego tuvo cinco minutos de intensidad, de un Atlas que mostró que quería trascender en el juego y un Pachuca que intentó mostrarse poderoso como local. El juego cayó en interrupciones, imprecisiones y pocas llegadas a gol. A los 30, vino un tiro libre a favor de los Rojinegros; Ignacio Malcorra cobró pero el balón dio en la barrera. El VAR llamó al silbante Marco Antonio Ortiz para que revisara, y dio pénalti por una mano de Óscar Murillo. El