Francisco Vargas estaba casi liquidado y a punto de engrosar la lista del "mata mexicanos", el japonés Takashi Miura, pero en el noveno round concretó la hombrada para convertirse en nuevo campeón superpluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Tras un brillante inicio en el Mandalay Bay, el "Bandido" Vargas era vapuleado por Miura, quien se confió y perdió por nocaut técnico en el noveno round, para terminar su racha positiva ante rivales "aztecas" y así ceder su trono universal. Un derechazo brutal del "Bandido" estuvo cerca de mandar a la lona a Miura en el primer giro, pero el nipón resistió y aguantó la metralla del mexicano, quien se vio bien los primeros dos episodios, con golpeo certero a un campeón un tanto desconcertado. Un cabezazo provocó un ligero corte en el pómulo derecho de Vargas, quien poco a poco fue cediendo la pelea a Miura, quien en el cuarto round conectó un potente zurdazo que descompuso el rostro del mexicano y lo mandó a la lona, pero lo salvó la campana. Miura era dueño del cuadrilát
"Bandido" Vargas, nuevo campeón superpluma CMB
Francisco Vargas estaba casi liquidado y a punto de engrosar la lista del "mata mexicanos", el japonés Takashi Miura, pero en el noveno round concretó la hombrada para convertirse en nuevo campeón superpluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Tras un brillante inicio en el Mandalay Bay, el "Bandido" Vargas era vapuleado por Miura, quien se confió y perdió por nocaut técnico en el noveno round, para terminar su racha positiva ante rivales "aztecas" y así ceder su trono universal. Un derechazo brutal del "Bandido" estuvo cerca de mandar a la lona a Miura en el primer giro, pero el nipón resistió y aguantó la metralla del mexicano, quien se vio bien los primeros dos episodios, con golpeo certero a un campeón un tanto desconcertado. Un cabezazo provocó un ligero corte en el pómulo derecho de Vargas, quien poco a poco fue cediendo la pelea a Miura, quien en el cuarto round conectó un potente zurdazo que descompuso el rostro del mexicano y lo mandó a la lona, pero lo salvó la campana. Miura era dueño del cuadrilát