Con autoridad, la selección de Bélgica resolvió en la parte complementaria y se impuso 3-0 a República de Irlanda, en cotejo perteneciente al Grupo E de la Eurocopa Francia 2016 efectuado en el Stade de Bordeaux. Los Diablos Rojos obtuvieron sus primeros puntos en el certamen continental, de la mano de Romelu Lukaku, autor de un doblete en los minutos 48 y 70, así como de Axel Witsel, quien colaboró en el marcador al 61. De esta manera la escuadra dirigida por Marc Wilmots y que protagonizó una estupenda ronda de clasificación brincó al segundo puesto del sector con tres unidades, sólo detrás de la ya clasificada Italia. Por su parte, el conjunto verde cayó al fondo del contingente con un punto y para colmo, dejó su departamento de diferencia de goles con un menos tres, que le puede costar la eliminación. Los Diablos no daban tregua a sus oponentes y movían el balón orquestados por De Bruyne, quien al 42 confirmó su talento a la hora de poner asistencias y le cedió la gloria a Alderweireld, pero el testarazo
Bélgica propina un 3-0 a Irlanda
Con autoridad, la selección de Bélgica resolvió en la parte complementaria y se impuso 3-0 a República de Irlanda, en cotejo perteneciente al Grupo E de la Eurocopa Francia 2016 efectuado en el Stade de Bordeaux. Los Diablos Rojos obtuvieron sus primeros puntos en el certamen continental, de la mano de Romelu Lukaku, autor de un doblete en los minutos 48 y 70, así como de Axel Witsel, quien colaboró en el marcador al 61. De esta manera la escuadra dirigida por Marc Wilmots y que protagonizó una estupenda ronda de clasificación brincó al segundo puesto del sector con tres unidades, sólo detrás de la ya clasificada Italia. Por su parte, el conjunto verde cayó al fondo del contingente con un punto y para colmo, dejó su departamento de diferencia de goles con un menos tres, que le puede costar la eliminación. Los Diablos no daban tregua a sus oponentes y movían el balón orquestados por De Bruyne, quien al 42 confirmó su talento a la hora de poner asistencias y le cedió la gloria a Alderweireld, pero el testarazo