En la cita veraniega de Berlín 1936, el Baloncesto mexicano tuvo su debut, no lo hizo nada mal porque al final consiguió un histórico bronce al perder ante Estados Unidos, además de que el boxeador Fidel Ortiz y el equipo de Polo se sumaron al medallero. Por primera ocasión, México asistía con un equipo de Baloncesto, y a pesar de hacer su debut con jugadores de poco nivel internacional, hicieron frente a naciones de gran tamaño. No estaban marcados con aspiraciones de estar en la zona de medallas, pero si gallardía y coraje hicieron que estuvieran a punto de una presea de oro. Dirigidos por Alfonso Rojo, los mexicanos siempre mostraron gallardía en cada juego sin importar el nivel de los rivales. Se pararon en la duela con enjundia y cada partido lo vivieron como una final. En el primer juego, venció Bélgica, cayeron en el segundo ante Filipinas y luego en el pase a la segunda etapa ganaron a Egipto y Japón. En la antesala a la etapa de finales, dieron cuenta de Italia. No podían creer la hazaña y ya motivad
Berlín 1936, debut olímpico del Baloncesto
En la cita veraniega de Berlín 1936, el Baloncesto mexicano tuvo su debut, no lo hizo nada mal porque al final consiguió un histórico bronce al perder ante Estados Unidos, además de que el boxeador Fidel Ortiz y el equipo de Polo se sumaron al medallero. Por primera ocasión, México asistía con un equipo de Baloncesto, y a pesar de hacer su debut con jugadores de poco nivel internacional, hicieron frente a naciones de gran tamaño. No estaban marcados con aspiraciones de estar en la zona de medallas, pero si gallardía y coraje hicieron que estuvieran a punto de una presea de oro. Dirigidos por Alfonso Rojo, los mexicanos siempre mostraron gallardía en cada juego sin importar el nivel de los rivales. Se pararon en la duela con enjundia y cada partido lo vivieron como una final. En el primer juego, venció Bélgica, cayeron en el segundo ante Filipinas y luego en el pase a la segunda etapa ganaron a Egipto y Japón. En la antesala a la etapa de finales, dieron cuenta de Italia. No podían creer la hazaña y ya motivad