Mucha posesión, pero muy poca claridad. Así se podría resumir el trabajo de la selección mexicana de Diego Cocca en el juego amistoso frente a Guatemala. Sí, el combinado nacional se impuso (2-0) en el estadio Kraken, pero la afición —ilusionada por tener por primera vez en su casa al Tri— esperaba más. Entre lo que busca Cocca al frente del equipo, con estos partidos, y lo que quiere la fanaticada mexicana, hay una gran diferencia; sin embargo, lo mejor está por venir. Catorce minutos bastaron para que los locales se pusieran arriba en el marcador. Raúl Jiménez metió un centro por el costado izquierdo, que golpeó la mano de Nicolás Samayoa; pénalti que él mismo convirtió. Más allá de poner arriba a su selección, celebró terminar con una sequía de casi 15 meses sin anotar con la playera verde. No movía las redes desde el 31 de marzo de 2022, en un encuentro eliminatorio contra El Salvador. México se descuidó y el combinado guatemalteco adelantó líneas, pero el portero Luis Malagón brilló y se robó las palmas
El Tri ganó pero no gustó
Mucha posesión, pero muy poca claridad. Así se podría resumir el trabajo de la selección mexicana de Diego Cocca en el juego amistoso frente a Guatemala. Sí, el combinado nacional se impuso (2-0) en el estadio Kraken, pero la afición —ilusionada por tener por primera vez en su casa al Tri— esperaba más. Entre lo que busca Cocca al frente del equipo, con estos partidos, y lo que quiere la fanaticada mexicana, hay una gran diferencia; sin embargo, lo mejor está por venir. Catorce minutos bastaron para que los locales se pusieran arriba en el marcador. Raúl Jiménez metió un centro por el costado izquierdo, que golpeó la mano de Nicolás Samayoa; pénalti que él mismo convirtió. Más allá de poner arriba a su selección, celebró terminar con una sequía de casi 15 meses sin anotar con la playera verde. No movía las redes desde el 31 de marzo de 2022, en un encuentro eliminatorio contra El Salvador. México se descuidó y el combinado guatemalteco adelantó líneas, pero el portero Luis Malagón brilló y se robó las palmas