El verano de frustración se consumó para la Selección Mexicana, cuyo plantel alternativo se quedó en semifinales de Copa Oro al caer 1-0 contra Jamaica gracias a un golazo casi de último minuto que dejó helado al Tricolor y a toda Concacaf. En cinco partidos, el equipo de Juan Carlos Osorio nunca convenció y en 180 minutos se quedó sin poder marcarle siquiera a los Reggae Boyz, tras el 0-0 de la fase de grupos. Esta vez, el mejor hombre mexicano volvió a ser Jesús Corona, lo que reflejó gran parte de la historia. De ahí que la afición verde despidió a su equipo con abucheos del angelino Rose Bowl, pues nuevamente fue infructífero tanto dominio y tanta posesión. En cambio, México volvió a ser el cuadro inoperante en la última zona. Peor aún, el golazo de Kemar Lawrence con excelso tiro libre al 87´ no fue un accidente, sino la confirmación de cómo terminó el juego, como si México pidiera la hora para irse a los penales, luego de que Jamaica reiteró el estilo defensivo para apostarle a una sorpresa y a un jalón
Fuera de la copa oro
El verano de frustración se consumó para la Selección Mexicana, cuyo plantel alternativo se quedó en semifinales de Copa Oro al caer 1-0 contra Jamaica gracias a un golazo casi de último minuto que dejó helado al Tricolor y a toda Concacaf. En cinco partidos, el equipo de Juan Carlos Osorio nunca convenció y en 180 minutos se quedó sin poder marcarle siquiera a los Reggae Boyz, tras el 0-0 de la fase de grupos. Esta vez, el mejor hombre mexicano volvió a ser Jesús Corona, lo que reflejó gran parte de la historia. De ahí que la afición verde despidió a su equipo con abucheos del angelino Rose Bowl, pues nuevamente fue infructífero tanto dominio y tanta posesión. En cambio, México volvió a ser el cuadro inoperante en la última zona. Peor aún, el golazo de Kemar Lawrence con excelso tiro libre al 87´ no fue un accidente, sino la confirmación de cómo terminó el juego, como si México pidiera la hora para irse a los penales, luego de que Jamaica reiteró el estilo defensivo para apostarle a una sorpresa y a un jalón