El grito homofóbico le ha costado, además de una fuerte multa, el castigo de dos juegos oficiales sin gente. El presidente de la FMF, Yon de Luisa, ha pedido parar esto de inmediato, pero será muy, pero muy complicado. Los estudiosos de la sociedad consideran que limitar al público de esta manifestación es casi imposible. "De inmediato entraría en efecto la rebeldía", señalan. A decir de Felipe Gaytán, sociólogo de la Universidad La Salle, la FMF debe "tocar base con FIFA" y explicar que erradicar este grito "no será algo que se logre en el corto plazo", porque al final el problema se salió de sus manos, de las manos de todos, pues "no se puede cambiar el lenguaje por decreto; para que se acabe esto debe haber un cambio, pero generacional, y más que un castigo o una multa, debe venir una sanción moral, para que así la gente se dé cuenta por sí misma". El ejemplo es sencillo: "Por muchos años, el decir ´indio´ o ´negro´ era aceptado en el país. Era, digamos, normal. Ahora no. Ahora, con lo políticamente correc
La Federación Mexicana está en serios problemas
El grito homofóbico le ha costado, además de una fuerte multa, el castigo de dos juegos oficiales sin gente. El presidente de la FMF, Yon de Luisa, ha pedido parar esto de inmediato, pero será muy, pero muy complicado. Los estudiosos de la sociedad consideran que limitar al público de esta manifestación es casi imposible. "De inmediato entraría en efecto la rebeldía", señalan. A decir de Felipe Gaytán, sociólogo de la Universidad La Salle, la FMF debe "tocar base con FIFA" y explicar que erradicar este grito "no será algo que se logre en el corto plazo", porque al final el problema se salió de sus manos, de las manos de todos, pues "no se puede cambiar el lenguaje por decreto; para que se acabe esto debe haber un cambio, pero generacional, y más que un castigo o una multa, debe venir una sanción moral, para que así la gente se dé cuenta por sí misma". El ejemplo es sencillo: "Por muchos años, el decir ´indio´ o ´negro´ era aceptado en el país. Era, digamos, normal. Ahora no. Ahora, con lo políticamente correc