Ian, Jorge, y Alex, son cuatro de los más de 20 niños que Juan Carlos Velázquez Paz, mejor conocido en el ambiente de la lucha libre como "Charly Galán" está entrenando desde hace más de tres meses, en un lugar que comenzó como un sueño, pero que ahora poco a poco se va haciendo realidad, un gimnasio donde los niños pueden ir sin pagar un solo peso. Dice un parte del evangelio: "recibieron gratis, den gratis" y es lo que precisamente está haciendo el gladiador, ya que hace más de 35 años él vivió algo similar. Comenzó a llegar a un gimnasio donde entrenaban karate y fue ahí donde comenzó su pasión por el deporte, sin embargo, no tener dinero para poder practicarlo se lo impidió por un tiempo. Fue hasta después de varias semanas que el entrenador lo invitó y a sus nueve años su historia cambió. Fueron casi cinco años bajo la tutela de su sensei, quien lo motivó para hacer bien las cosas y ahora agradece ese apoyo y la manera que lo hace es enseñar un deporte y como lo hicieron con él, sin cobrar un solo peso.
Niños más allá de las cuerdas
Ian, Jorge, y Alex, son cuatro de los más de 20 niños que Juan Carlos Velázquez Paz, mejor conocido en el ambiente de la lucha libre como "Charly Galán" está entrenando desde hace más de tres meses, en un lugar que comenzó como un sueño, pero que ahora poco a poco se va haciendo realidad, un gimnasio donde los niños pueden ir sin pagar un solo peso. Dice un parte del evangelio: "recibieron gratis, den gratis" y es lo que precisamente está haciendo el gladiador, ya que hace más de 35 años él vivió algo similar. Comenzó a llegar a un gimnasio donde entrenaban karate y fue ahí donde comenzó su pasión por el deporte, sin embargo, no tener dinero para poder practicarlo se lo impidió por un tiempo. Fue hasta después de varias semanas que el entrenador lo invitó y a sus nueve años su historia cambió. Fueron casi cinco años bajo la tutela de su sensei, quien lo motivó para hacer bien las cosas y ahora agradece ese apoyo y la manera que lo hace es enseñar un deporte y como lo hicieron con él, sin cobrar un solo peso.