Ocelotes de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) continúa demostrando que la cueva se respeta, al derrotar por la mínima diferencia al América Premier en partido de la fecha 11 de la Liga Premier de Ascenso. Una soberbia anotación por parte de Gerardo Luévano en la parte complementaria fue suficiente para derrotar a las Águilas, en un resultado que le salió barato, con base en lo sucedido durante los 90 minutos del partido. La fiesta se vivió desde antes de que empezara a rodar el balón, ya que el inmueble coleto estuvo muy cerca del lleno, en lo que ha sido la mejor entrada del torneo, demostrando la identidad que está forjando el equipo con la afición. El partido inició con buen ritmo y Ocelotes de la Unach tomó la iniciativa; apenas al minuto 6 del partido, Roberto Rodríguez le mandó un saludo al cancerbero americanista con un disparo de casi 30 metros que amenazaba con terminar en el fondo de la portería pero el guardameta alcanzó a mandar a tiro de esquina Al minuto 14, los felinos volvían a tocar
Ocelotes despluma a las Águilas
Ocelotes de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) continúa demostrando que la cueva se respeta, al derrotar por la mínima diferencia al América Premier en partido de la fecha 11 de la Liga Premier de Ascenso. Una soberbia anotación por parte de Gerardo Luévano en la parte complementaria fue suficiente para derrotar a las Águilas, en un resultado que le salió barato, con base en lo sucedido durante los 90 minutos del partido. La fiesta se vivió desde antes de que empezara a rodar el balón, ya que el inmueble coleto estuvo muy cerca del lleno, en lo que ha sido la mejor entrada del torneo, demostrando la identidad que está forjando el equipo con la afición. El partido inició con buen ritmo y Ocelotes de la Unach tomó la iniciativa; apenas al minuto 6 del partido, Roberto Rodríguez le mandó un saludo al cancerbero americanista con un disparo de casi 30 metros que amenazaba con terminar en el fondo de la portería pero el guardameta alcanzó a mandar a tiro de esquina Al minuto 14, los felinos volvían a tocar