Cuando Olga Aseeva decidió dejar su natal Rusia, jamás imaginó que fuera para toda la vida, pues en 1997 cuando a invitación de la exnadadora Sonia Cárdenas, comenzó a echar raíces para México y en especial en el Club Cuicacalli, allá por la zona norte de esta capital. Aunque dice el primer contacto con México lo tuvo en 1991, en el marco de los Juegos Panamericanos en La Habana, Cuba, en donde Raúl González, entonces director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), la convence para venir al país. Y a pesar de haber aprendido del Nado Sincronizado de manera empírica, ahora con la nueva reglamentación de FINA, Natación Artística, siempre tuvo el toque casi mágico para formar a nuevas generaciones que a la postre se convirtieron en pilares de la selección nacional. El club acaba de cumplir 50 años y la primera que empezó con el proyecto de Nado Sincronizado fue Eulalia Martínez de Castro y luego siguieron Patricia Olivera (hija), Sonia Cárdenas, Liliana Ochoa, personas que aprendieron de E
Olga Aseeva, una vida entregada a la Natación
Cuando Olga Aseeva decidió dejar su natal Rusia, jamás imaginó que fuera para toda la vida, pues en 1997 cuando a invitación de la exnadadora Sonia Cárdenas, comenzó a echar raíces para México y en especial en el Club Cuicacalli, allá por la zona norte de esta capital. Aunque dice el primer contacto con México lo tuvo en 1991, en el marco de los Juegos Panamericanos en La Habana, Cuba, en donde Raúl González, entonces director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), la convence para venir al país. Y a pesar de haber aprendido del Nado Sincronizado de manera empírica, ahora con la nueva reglamentación de FINA, Natación Artística, siempre tuvo el toque casi mágico para formar a nuevas generaciones que a la postre se convirtieron en pilares de la selección nacional. El club acaba de cumplir 50 años y la primera que empezó con el proyecto de Nado Sincronizado fue Eulalia Martínez de Castro y luego siguieron Patricia Olivera (hija), Sonia Cárdenas, Liliana Ochoa, personas que aprendieron de E