Sevilla peleará por conseguir el tricampeonato en la Europa League, tras haber canjeado su boleto a la final de la edición 2016 a costa del Shakhtar Donetsk, al que superó con marcador global de 5-3 en la semifinal. Luego de empatar 2-2 en un apretado juego de ida efectuado en Ucrania, para la vuelta el conjunto sevillano se mostró ampliamente superior a su oponente, tras concretar la serie como local en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Al minuto nueve el delantero francés Kevin Gameiro aprovechó un error en la defensa visitante para robar el balón y plantarse frente a la portería con un disparo que dictó el 1-0 en el marcador. Sin embargo, antes de irse al descanso Shakhtar empató el encuentro 1-1 con anotación del croata Eduardo da Silva, con lo que al medio tiempo la serie global permaneció igualada 3-3. Para el segundo tiempo los pupilos de Unai Emery salieron a su cancha para finiquitar el compromiso con una diana a dos minutos de haber arrancado cortesía del mismo Gameiro, quien separó la pizarra globa
Sevilla, de nuevo finalista de Europa League
Sevilla peleará por conseguir el tricampeonato en la Europa League, tras haber canjeado su boleto a la final de la edición 2016 a costa del Shakhtar Donetsk, al que superó con marcador global de 5-3 en la semifinal. Luego de empatar 2-2 en un apretado juego de ida efectuado en Ucrania, para la vuelta el conjunto sevillano se mostró ampliamente superior a su oponente, tras concretar la serie como local en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Al minuto nueve el delantero francés Kevin Gameiro aprovechó un error en la defensa visitante para robar el balón y plantarse frente a la portería con un disparo que dictó el 1-0 en el marcador. Sin embargo, antes de irse al descanso Shakhtar empató el encuentro 1-1 con anotación del croata Eduardo da Silva, con lo que al medio tiempo la serie global permaneció igualada 3-3. Para el segundo tiempo los pupilos de Unai Emery salieron a su cancha para finiquitar el compromiso con una diana a dos minutos de haber arrancado cortesía del mismo Gameiro, quien separó la pizarra globa