A Manuel Álvarez Bravo le gustaba subir el volumen cuando escuchaba las sinfonías de Gustav Mahler. Cada tarde, antes de volver a trabajar en el cuarto oscuro después de la comida, se sentaba en la sala de su casa de piedra, en la calle de Espíritu Santo, Coyoacán, y disfrutaba la música mientras hojeaba algún libro de pintura o el instructivo de la última cámara que había comprado. Aquel hábito tan aparentemente sencillo y cotidiano reflejaba lo que el fotógrafo capitalino (quien falleció el 19 de octubre de 2002, ocho meses después de haber cumplido 100 años) creía que se necesitaba para destacar en el oficio: "Trabajar, tener un bagaje de experiencias, estar en contacto con otras ramas del arte, escuchar mucha música, leer poesía y literatura... y mirar". Siempre llevaba su cámara colgada al hombro, por si se le atravesaba una foto. Su hija Aurelia Álvarez Urbajtel lo recuerda como un hombre afable, sencillo, de pocas palabras, trabajador obsesivo y con un muy buen sentido del humor. Usaba el pelo largo, a
20 años sin la forma poética de la fotografía
A Manuel Álvarez Bravo le gustaba subir el volumen cuando escuchaba las sinfonías de Gustav Mahler. Cada tarde, antes de volver a trabajar en el cuarto oscuro después de la comida, se sentaba en la sala de su casa de piedra, en la calle de Espíritu Santo, Coyoacán, y disfrutaba la música mientras hojeaba algún libro de pintura o el instructivo de la última cámara que había comprado. Aquel hábito tan aparentemente sencillo y cotidiano reflejaba lo que el fotógrafo capitalino (quien falleció el 19 de octubre de 2002, ocho meses después de haber cumplido 100 años) creía que se necesitaba para destacar en el oficio: "Trabajar, tener un bagaje de experiencias, estar en contacto con otras ramas del arte, escuchar mucha música, leer poesía y literatura... y mirar". Siempre llevaba su cámara colgada al hombro, por si se le atravesaba una foto. Su hija Aurelia Álvarez Urbajtel lo recuerda como un hombre afable, sencillo, de pocas palabras, trabajador obsesivo y con un muy buen sentido del humor. Usaba el pelo largo, a